Una de las cosas que más echo de menos desde que vivo en pareja es la comida de mi madre.
Cuando iba a marcharme de su casa, ella pacientemente fué dictandome algunas de sus recetas y yo las fuí escribiendo en un cuaderno que es uno de mis mayores tesoros.
A pesar de haber hecho los mismos platos cientos de veces no puedo cocinar sin seguir al pie de la letra las palabras de mi madre.
La tinta por el uso se va borrando y yo de vez en cuando la repaso.
Lo increible es que a pesar de faltar el toque de mi mama las comidas salen muy bien con casi el mismo sabor de siempre.
Mi madre es una maravillosa cocinera,sus postres son famosos entre familia y amigos lo que hace que no haya un cumpleaños sin una de sus tartas.
De queso,chocolate, manzana...siempre está buscando cosas nuevas,inventando en cada plato.
Supongo que a muchos de vosotros os pasará lo mismo como la comida de mama no hay nada.